Somos mensajeros

Parte de la exposición "Mayo a Frida" con algunos de los precursores de Paloma Negra. Vergel Espacio, 2017.

De la mano de El Vencejo ha llegado Paloma Negra. Un círculo de artistas que se forja en el ánimo de unir fuerzas y dar recursos, apoyo y visibilidad a aquellos artistas que sin ser noveles, son nuevos. Aquellos que piensan y trabajan en el arte de una forma nueva, se relacionan de forma sincera y buscan trascender y vivir del oficio bajo el arco de la vocación, y no en la imitación y la arrogancia del arte falto de mensaje y técnica, ni tratando de prosperar a costa de todo y todos. Ya no vale el todo vale. Nada vale ya, y estamos aquí para solucionarlo.

Todo empieza en las exposiciones colectivas en las que coinciden algunos de los componentes iniciales de Paloma Negra.

La necesidad de una puesta en común de recursos, y la idea de proteger lo que los "Nuevos Artistas" consideramos que es el marco irrebasable del arte, lejos de la especuladora contemporaneidad, nos hacen sentir unidos y animados a emprender este proyecto.

Son Bran Sólo y Daniel El Dibujo quienes arrancan la iniciativa en 2017, y en seguida se unen a ellos un grupo de ilustradores, pintores, diseñadores y fotógrafos de toda España.

Empieza a volar la Paloma Negra.  

Nuestra idea es clara: No todo vale

El discurso de Paloma Negra se inicia con la frase "No todo vale", como referencia a la pérdida de sentido que el arte del movimiento contemporáneo ha experimentado tras el auge de las vanguardias artísticas.

Además, Paloma Negra se centra en la figura del artista como compositor experimentado, un ser con una sensibilidad diferente que lejos de perseguir a toda costa la fama, la rentabilidad y el reconocimiento, focaliza su atención en su obra, dotándola de mensaje y técnica, de emoción y significado, y devuelve el valor al trabajo artístico volcando en él la impresión única y personal de quien lo compone.